Torture in Cuba
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SOCIEDAD
Mujeres torturadas de ayer y hoy
Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba – Abril (www.cubanet.org) – En 1958, cuando el
Movimiento 26 de Julio hacía sonar las bombas a diestra y siniestra en
la capital habanera, recogía dinero para la compra de armas y exponía
claramente la estrategia de lucha urbana contra el dictador Fulgencio
Batista: sembrar el terror en la Isla, uno de sus miembros más activos,
integrante de las células de Acción y Sabotaje, Ángela González del
Valle y Gutiérrez, alias María Elena, preparaba al parecer un atentado a
Ramón Calviño, uno de los policías políticos más crueles del batistato.

Atrapada por los esbirros batistianos, Ángela, alias María Elena, fue
torturada y violada. Tres años después, en 1961, ante el mismo Calviño,
su torturador, Ángela le recuerda sus palabras: “¿Tú no decías que me
ibas a preparar un atentado? Pues te voy a desbaratar. Y agrega la
mujer, mostrando en sus manos un piyama hecho jirones: Efectivamente, me
desbarataron”.

Estaba presente en el juicio contra Ramón Calviño, integrante de la
brigada de combatientes cubanos que desembarcó en Plaza Girón en 1961
con el propósito de luchar contra el comunismo.

¿Pudiéramos pensar hoy, después de casi medio siglo y con una visión más
amplia y profunda de nuestra historia, que Ángela González era una
terrorista? Por supuesto que sí.

Otro hecho, ocurrido hace dos o tres días, guarda mucha relación con el
que les acabo de contar.

Todo comenzó cuando un vecino del reparto Alamar donde vivo me llamó por
teléfono, muy alarmado y me hizo escuchar una noticia de uno de los
canales extranjeros que pueden verse en Cuba, sin cable alguno, por el
televisor a comienzos de la primavera.

Lo primero que escuché fue una voz quebrada de mujer. Explicaba, sin
poder controlar el llanto, que momentos antes había sido golpeada
salvajemente por un grupo de personas a la salida de su propio
domicilio, que en su nerviosismo le dio por gritar “Abajo Fidel” y que
cuando le pegaba un hombre con el puño cerrado en su vientre, le dijo:
“Si vuelves a decir ‘Abajo Fidel’, te mato”.

La mujer que yo escuchaba a través de mi teléfono, cuando me disponía a
dormir, era Marta Beatriz Roque Cabello, opositora pacífica del
movimiento de derechos humanos, surgido en la Isla hace cerca de veinte
años.

El periodista del canal televisivo explicó después claramente que Marta
Beatriz había sido víctima ese día de un acto de repudio organizado y
dirigido por el gobierno cubano, con el fin de evitar que la opositora
pacífica saliera de su casa ese día.

Hay una gran diferencia entre Marta y esa otra mujer que mencioné al
principio de mi crónica, que hoy goza de una edad avanzada -96 años- y
que no oculta ante la prensa nacional que era una activista de actos de
sabotaje -entiéndase terrorismo- no sólo en los años cincuenta, sino
también durante la dictadura de Gerardo Machado, en los treinta, siendo
ella muy joven.

La tortura infligida a la opositora Roque Cabello me ha recordado a
aquella otra mujer, también cubana, pero clandestina en sus labores
políticas, muy diferente al trabajo que despliegan los miembros del
movimiento de derechos humanos.

Es bueno saber lo que el mundo civilizado entiende hoy por tortura. Se
trata, sin duda, de la imposición de un castigo corporal o psicológico
severo y doloroso, como medio de forzar la confesión de un delito. En la
antigüedad fue el modo de castigar a los enemigos capturados.

Ángela Gutiérrez del Valle y González fue torturada para que confesara
sus acciones de sabotaje y el supuesto atentado que preparaba contra un
policía político. En eso estamos claros. Pero, Marta Beatriz Roque
Cabello, ¿por qué? ¿Qué tenía que confesar una mujer que no es
clandestina, que no pone bombas ni piensa hacerle un atentado a nadie?

Será la historia quien responda a estas preguntas, o usted mismo, si
está al tanto de los barbarismos que ocurren en este nuevo siglo.

http://www.cubanet.org/CNews/y06/may06/01a8.htm

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