Torture in Cuba
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REPRESION
Una enfermedad peligrosa

Jorge Olivera Castillo

LA HABANA, Cuba – Septiembre ( www.cubanet.org) – No son sólo trabajos
forzados, largos encierros en celdas de castigo, palizas sin el menor
rastro de compasión. Los disidentes, en cualquier régimen de fuerza,
también corren el riesgo de un diagnóstico que posibilita la reclusión
hospitalaria.

Basta una interpretación al margen de la censura, un artículo que
dinamite la versión oficial de algún acontecimiento, o el hecho de
enarbolar un desacuerdo de manera oral o escrita en el lugar inapropiado
para aproximarse a las salas de psiquiatría.

Esas actitudes, según el punto de vista gubernamental, podrían estar
vinculadas a desajustes neuronales que requieren de terapias urgentes
que van del hipnotismo al electroshock.

El blogger chino He Weihua estaría, si la suerte se lo permite, en
condiciones de corroborar mis planteamientos. Ahora mismo es víctima de
un internamiento forzoso en una sala para dementes en la meridional
provincia de Hunan. ¿Su delito más reciente? Un artículo de denuncia
contra las autoridades locales por haber aumentado arbitrariamente el
precio de la carne de cerdo.

Ya había sido advertido el pasado junio por la policía política con
recibir fuertes represalias de continuar con la publicación de denuncias
y comentarios críticos sobre el proceder de los funcionarios en
detrimento de los derechos ciudadanos. En aquella oportunidad fue objeto
de un registro domiciliario y la confiscación de su computadora portátil.

El tratamiento psiquiátrico que recibe en estos momentos no es el
primero. En diciembre de 2004 unos médicos vinculados a la Oficina de
Seguridad del Estado le administraron varias inyecciones a la fuerza con
la finalidad de ir moldeando su personalidad acorde con los lineamientos
del Partido Comunista, además de intentar calmarle sus ímpetus
libertarios en un ambiente donde se exige plena obediencia.

Por otra parte, la periodista rusa Larissa Arap escapó ilesa,
recientemente, de los verdugos de traje blanco. Aprovechando su
internamiento médico con vista a un chequeo para poder solicitar el
permiso para conducir, un galeno del hospital avisó a la policía y
terminó, contra su voluntad, internada en un hospital psiquiátrico de la
ciudad de Murmansk, al norte de Rusia.

El motivo de semejante medida de coerción fue un trabajo periodístico
dedicado a los tratamientos que reciben los niños en los centros
dedicados a tratar las enfermedades de la mente que, según testimonios
de los familiares, tienen mucho en común con la tortura.

La comunicadora logró retornar a su hogar tras 46 días de reclusión en
el hospital, gracias a los oficios del Defensor del Pueblo Vladimir Lukin.

La aplicación forzada de barbitúricos y medicamentos psicotrópicos con
la intención de coartar el ejercicio del criterio sin el lastre de la
manipulación, la conveniencia u otros referentes circunstanciales que
ilustran el panorama de los gobiernos autocráticos o totalitarios, no
representa ninguna novedad. Lo preocupante es su aplicación en el siglo XXI.

Tal práctica se empleó "generosamente" en Cuba durante las décadas del
70 y 80 del siglo pasado. El amperaje de los electroshock fue utilizado
para achicharrarles buena parte de las neuronas a los herejes del
socialismo. Muchos fueron zombis hasta su muerte natural, otros se
suicidaron entre el sopor de la enajenación.

Enterarse de estos casos revela un mal augurio para quienes hacen lo
mismo que el "ciberdisidente" chino y la periodista rusa dentro de Cuba.
No sería raro que los administradores de la dictadura insular se
inspiren en sus contrapartes y vuelvan a tener en cuenta el
procedimiento de marras. Es cuestión de eficiencia. Basta una orden para
que en vez de un fiscal, ordene la privación de libertad un médico, que
dé la valoración correspondiente para ser huésped de una sala de
psiquiatría. Sin temor a equivocarme, habrá que hacer un hospital de
imponentes dimensiones. En Cuba, los disidentes se multiplican. Cada día
más personas pierden el miedo a decir lo que piensan. Si eso es locura,
¡viva el manicomio!

http://www.cubanet.org/CNews/y07/sep07/03a10.htm

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