Torture in Cuba
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CRONICA DE DOMINGO
Publicado el domingo 08 de febrero del 2009

Función en Cuba, matinée en Ginebra
RAUL RIVERO

Madrid — La puesta en escena en Cuba sobre la bondad, la transparencia
y la legalidad de la dictadura cubana es un fracaso. Pero ese mismo
espectáculo exportado a Europa y montado por una trouppe de aficionados
en un plató en Ginebra, es un gesto obsceno y un escándalo.

La obra teatral no tiene credibilidad en el público de la isla porque
los espectadores suelen ser, al mismo tiempo, víctimas de todas las
violaciones de derechos humanos que el mamotreto gubernamental trata de
demostrar que se respetan.

La audiencia cautiva de los medios comunistas es la que aporta los
presos maltratados en las cárceles, es la que tiene limitados los
movimientos, la que no tiene acceso a la prensa libre, ni a las riquezas
del país, ni a expresar con libertad sus criterios políticos.

Allá adentro, el éxito de esa maroma verbal está garantizado por el
silencio. Y está avalado por los redactores de lobregueces, por la
vanguardia de la guataquería estatal y por los compadres ideológicos del
extranjero. Ellos van en el avión de la tramoya a otros sitios del mundo
a aplaudir y dar testimonios de lo felices que son los cubanos callados
a la fuerza.

La puesta es insultante en Cuba, pero es un delito grave en Europa
donde, hasta los cómplices del régimen, pueden seguir el camino de la
vergüenza ajena cuando una señora con rango de ministra dice que el
sistema político es expresión de la voluntad de su pueblo. Que no
existen presos de conciencia, las cárceles cumplen los estándares
internacionales, los jueces disfrutan de independencia y que los juicios
son transparentes.

La visión que han ofrecido de Cuba esta semana en Suiza los cirqueros
criollos y su claque de sirvientes y fanáticos, es la de un país tan
perfecto, tan respetuoso de los derechos humanos, tan idílico, que los
mismos dirigentes del país anfitrión debieron sentirse como una caterva
de depredadores tercermundista comparados con la elevada solera
democrática de sus huéspedes caribeños.

La mentira flagrante, el tono falso y los datos alterados, manipulados y
escondidos han convertido esta presentación de Ginebra en una nueva
evidencia del horror de lo que realmente pasa en aquella geografía.

Su afán por edulcorar y encubrir la realidad, sus canciones dulces y
comprensivas o su esquiva radical ante las demandas de gobiernos y
organizaciones no gubernamentales, deja al grupo solitario en el
escenario del examen periódico universal (EPU) de Ginebra, con un enorme
cero de suspenso sobre sus collares y sus corbatas.

Otro espacio vano, sin fuerza real, que se le abre a la dictadura para
que diga su palabrería vencida, mientras el tiempo avanza y los ancianos
seducidos por el poder preparan otra función interna –esta vez hasta en
algunas cárceles– para recibir, en los próximos días, al jurista
austriaco Mamfred Nowak, relator de la ONU sobre la tortura.

Más teatro con propaganda en una platea vacía y la presencia de extras
en los primeros palcos. Con invitados que suben a trabajar bajo las
luces o le cuentan la obra en salones de lujo. De modo que nunca puedan
ver las grietas en las columnas del escenario.

http://www.elnuevoherald.com/opinion/story/376996.html

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