Torture in Cuba
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Orden de arriba
Jorge Olivera Castillo, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, septiembre (www.cubanet.org) – El "alto mando" dice la
última palabra. ¿Será un engendro de tres cabezas? ¿Un equipo de
verdugos de hablar pausado y caras inocentes?

Es posible que reúnan un poco de esas características. Lo real es que
desde su cuartel esa cosa indefinible y omnipresente decide el destino
de los cubanos que residen dentro de la Isla e incluso también de muchos
de los que habitan fuera del país.

De esa entelequia bajan las decisiones con un sello de protección. En
los fallos no hay términos medios. O sí, o no. Nada de explicaciones al
margen, ni nada en común con la cordialidad de los más apreciados
frutos de las relaciones humanas.

Basta la ruda notificación que los amanuenses entregan con la mayor
diligencia, para entrar en los pasadizos de las aflicciones. Un campo
donde se observan esas consecuencias, edificadas sobre los fundamentos
de la arbitrariedad y la falta de escrúpulos, es la política migratoria.

Por ejemplo, sobre Juan Almeida ha caído el mazo del "alto mando". Sus
esperanzas de salir del país yacen rotas en uno de los surcos de la
incertidumbre. Él se atrevió a adulterar el guión que alguna vez le
pusieron en las manos y hoy es parte de los cientos de rehenes que no
pueden hacer uso del derecho de entrar o salir del país.

A los paladines de la impiedad y el extremismo no les importa que el
atribulado sea hijo de Juan Almeida Bosque, uno de los comandantes de
la Revolución. Han determinado que no es elegible para disfrutar de un
derecho universalmente reconocido. Las causas de la retención quedan a
merced de las suposiciones, pues nadie hasta el momento se ha tomado el
trabajo de darle tan siquiera una pista para conocer el motivo de la
prohibición.

Reunificación familiar y recibir atención médica especializada son los
soportes que avalan la solicitud de Almeida de obtener el permiso de salida.

Su hija de 25 años vive en los Estados Unidos y él había gestionado a
través de la Cruz Roja Internacional el tratamiento de su enfermedad
reumatológica degenerativa en un hospital de Los Ángeles, California.

Impulsado por acabar con ese ciclo de maldad, hace unos días Almeida
realizó una protesta pacífica en la Plaza de la Revolución, precisamente
donde el cantante y compositor colombiano Juanes piensa ofrecer un
concierto por la paz, el próximo 20 de septiembre.

Esta actitud se originó tras padecer las inclemencias de una de las
modalidades de tortura psicológica que el "alto mando" suele usar de
manera indiscriminada.

Primero, un oficial de la policía política le dijo que ya estaba
autorizado a viajar. Al día siguiente le instaron a firmar un documento
que especificaba la anulación del permiso concedido.

Ojalá que Almeida, a corto plazo, obtenga la aprobación del "alto
mando". De lo contrario, no le quedará más remedio que repetir su
protesta en la Plaza de la Revolución o intentar otra salida ilegal.

Con el lanzamiento el 1 de septiembre, en España, de su libro
testimonial Memorias de un guerrillero cubano desconocido, se reducen
las posibilidades de que los verdugos tengan un destello de benevolencia.

Tal vez directamente no le hagan daño. Es decir, nada de prisión, actos
de repudio o empleo de otro de los más ordinarios instrumentos del
arsenal represivo.

Estresarlo al máximo para que su enfermedad progrese, o compulsarlo a
que la desesperación lo conduzca a cruzar el mar en una frágil
embarcación. Todo milimétricamente ajustado para castigar a las ovejas
descarriadas. Almeida saltó las cercas del redil. Esperemos que su
suerte no termine en las fauces de un tiburón o en una morgue de La
Habana, tras un infarto fulminante. Él es un objetivo del "alto mando".
Suficiente para pensar en los peores escenarios.

Oliverajorge75@yahoo.com

Cuba: Orden de arriba (2 September 2009)
http://www.cubanet.org/CNews/y09/Sept09/02_C_5.html

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