Torture in Cuba
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COLOMBIANO SECUESTRADO EN CUBA, TESTIMONIO II.
2010-04-11.

(www.miscelaneasdecuba.net).- Guanajay, Cuba, Hablemos Press. —En los
días del 22 al 23 de febrero, mientras Orlando Zapata Tamayo agoniza en
los últimos estertores de su muerte en el Hospital "Almejeira"en Ciudad
Habana, después de una larga y dolorosa huelga de hambre por 85 días,
récord para cualquier mortal que haya hecho el intento doloroso, los
presidentes latinoamericanos y del Caribe se reunían en Cancún México.

Entre ellos, Raúl Castro, el cruel y feroz verdugo del Preso de
Conciencia Zapata Tamayo. El mismo que desde el mes de diciembre le
decía sus lacayos carceleros y secuaces de la Seguridad del Estado que
no cediera ante las pocas peticiones de Zapata Tamayo, quien quería un
mejor trato a su dignidad humana y que cesaran las golpizas y las
humillaciones por su color de piel.

Eso era todo. Pero esto era demasiado para la prepotencia y despotismo
de los hermanos Castro, porque la intolerancia no les permitía a ninguno
de los dos ceder a la mínima demanda del opositor político y de conciencia.

Era abominable ver en ese cónclave a la gran mayoría de los presidentes
sonreír y abrazar al cruel déspota del pueblo cubano, que consigo
llevada en su alma negra los lamentos agónicos de la deletérea huelga de
Zapata Tamayo.

El Presidente de México, Felipe Calderón, en ese efusivo abrazo que le
daba al flamante violador de los derechos humanos, y enemigo acérrimo de
la libertad y la democracia para el pueblo cubano, se hacía cómplice y
acólito cuando sus manos palpaban las espaldas del tirano embadurnadas
de la sangre viva de Zapata Tamayo.

Felipe Calderón en su discurso de apertura quería más democracia y
libertad para los pueblos de América, pero ahí cerca a él estaba Raúl
Castro impávido y orgulloso como si él representará la esencia y nata de
ese hermoso sistema político.

Todos eran cómplices callados de la dictadura más férrea y oprobiosa que
ha tenido el mundo civilizado. Nadie en ese tumulto se acordó de Zapata
Tamayo, el verdadero luchador por la democracia y los derechos humanos
que estaba por morir en esos precisos instantes por una tortura
paulatina que la dictadura a cuenta gota le venían asesinando desde el 3
de Diciembre del año anterior.

Ahí también se congraciaba, confabulaba, y sonreía con el déspota el
Presidente de Brasil Lula Da Silva, que para ser más franca su lealtad a
los dictadores arribó a Cuba al día siguiente. En su permanencia en la
tierra de Raúl y Fidel, desestimó una súplica de las Damas de Blanco,
para que intercediera ante los verdugos de Zapata Tamayo para la
libertad de los Presos Políticos.

En Cuba las huelgas de hambre pueden surgir sin pensarse mucho, porque
precisamente el Gobierno a través de sus carceleros obliga a los
reclusos a tomar esta forma de respuesta. No existen en las cárceles el
respeto a los derechos humanos, ni a la dignidad de los presos ya que
los carceleros, los agentes de la Seguridad, Inteligencia y
Contrainteligencia que merodean las prisiones, impunemente hacen lo que
quieren.

No existen reglamentos en que el recluso pueda basarse ni éste tiene
ninguna clase de derecho; sólo la represión. La alimentación no es acta
para el consumo humano, con pocas calorías y peor la hace la mala
elaboración e higiene de ella, además de la repetición diaria.

Los médicos especialistas están extintos haciendo sus propagandas
castristas en Haití, Venezuela, Ecuador, Bolivia, o Nicaragua,
mostrándole la bella careta de los dictadores, mientras en toda Cuba y
aquí donde me encuentro se arriesga constantemente la vida por las
pésimas condiciones de salubridad.

Las correspondencias las violan sin ningún pudor, y si las autoridades
les dan la gana se apropian de ella. Las visitas son grabadas y
chequeadas sin el menor respeto tanto para los reclusos como sus familiares.

Todas estas malas acciones y muchas otras que no habría espacio para
enumerar, el recluso fácilmente puede irse a una huelga de hambre. Yo
pude irme una huelga de hambre por este vil y malvado secuestro que
estoy padeciendo.

Estos desalmados han cometido contra mi personas infinidades de
arbitrariedades, piense ustedes lo que hacen con los presos cubanos que
son tratados personas de segunda clase.

Por protestar en una carta que envié al Jefe del penal, Capitán
Guillermo y otra al Teniente Coronel Peña, noté que a estos personajes
cuando se les conoce el nombre, nunca se les conoce el apellido y
viceversa, exponiendo decentemente mis inquietudes y la despreocupación
de las autoridades a mis problemas de salud. Como respuesta me
encerraron en mi celda las 24 horas del días y aun continúo así, sin más
explicación ni como reclamar, porque después estos personajes se esconden.

En ella también pedían cuáles eran mis derechos y exigía el tratamiento
mínino a los presos que costa de 90 puntos que Cuba había firmado en
Ginebra, ya que aquí si acaso se cumplen dos de ellos. Cuba firma
convenios y tratados y nunca los cumple.

Todo en esta isla de dictadores es abuso y mentiras que son pilares
básicos e institucionalizados para poder sobrevivir ¡Quien conozca a
Cuba, que la compre!"

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=27080

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