Torture in Cuba
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Represión

'Yo también me he sentido presa y perseguida', dice la esposa del
disidente Horacio Piña
Agencias
Madrid 17-10-2010 – 1:04 pm.

La pareja se conoció en la cárcel, donde ella trabajaba como médico, y
sólo ha podido convivir tras aceptar ser deportada a España.

Para Horacio Piña, uno de los últimos disidentes excarcelados por el
régimen, el exilio en España ha sido la única opción para poder convivir
con su esposa, Suyoani Tapia, a quien conoció hace siete años en la
prisión de Canaleta, Ciego de Ávila, donde ella trabajaba como médico,
reportó EFE.

"Nunca habíamos estado más de tres horas juntos hasta que tomamos el
avión a Madrid", dijo Tapia, de 30 años, de su relación con Piña, de 43,
que comenzó en una celda de castigo de Canaleta, en 2003, poco tiempo
después de que el disidente fuera condenado en la oleada represiva que
llevó a prisión a 75 opositores.

La pareja aterrizó en Madrid el pasado 6 de octubre con su hija de 18
meses, Ada María, para iniciar una nueva vida sin barrotes de por medio
y sin el repudio de quienes trataron de obstaculizar su relación por ir
en contra del credo revolucionario.

"Yo, como Horacio, también me he sentido presa y perseguida", dijo
Suyoani en declaraciones a EFE-TV en el hostal del madrileño barrio de
Vallecas, donde se alojan con otros exiliados.

Lo que la gente "ve como una telenovela" —dijo ella— empezó a los pocos
días de que Horacio Piña fuera condenado a 20 años de prisión por ser un
activista en favor de los derechos humanos.

En ese momento, Suyoani Tapia, recién licenciada, cumplía el servicio
social en ese centro penitenciario como doctora encargada de las
consultas de los internos.

Después de meses "en los que apenas conversamos", el idilio arrancó en
mayo de 2004, cuando ya los oficiales de la cárcel comenzaron a sospechar.

"Me interrogaron y me acusaron de mantener una relación con un
terrorista, a lo que les respondí que no compartía ese concepto de
terrorista, porque la persona de la yo me había enamorado no lo era",
relató Tapia.

Piña dijo que trató "por momentos de esquivar la relación, porque sabía
a lo que ella y su familia se exponían".

En agosto de 2004, él fue trasladado a una cárcel de Pinar del Río, y
ella apartada de su trabajo como médico en Canaleta, donde —dijo— fue
testigo de "cómo se tortura" a los presos en Cuba.

Al año siguiente, Tapia se mudó para estar cerca de su pareja y
conseguir trabajo, pero con "un nivel de acoso muy alto" desde el primer
día.

"A pesar de la carencia de médicos, no me querían dar plaza. La
Seguridad (del Estado) se encargó de ponérmelo difícil. Durante siete
meses estuve en un pueblo a 30 kilómetros, adonde tardaba dos o tres
horas en llegar, a veces en carreta", recordó.

Después de dos años con un régimen de visitas ordinarias de un par de
horas cada 45 días y una más íntima de tres horas cada dos meses,
Horacio Piña y Suyoani Tapia se casaron por lo civil en la prisión, en
marzo de 2007.

"También para eso nos pusieron problemas, porque hasta la quinta cita el
notario no apareció", apuntó la doctora, y dijo que desea celebrar
pronto una boda religiosa "bien hecha" en España.

Ni durante su embarazo, ni con la llegada al mundo de Ada María en la
primavera de 2009 las cosas cambiaron y los funcionarios de la cárcel
"hicieron de todo para que ella (Tapia) se fuera y me dejara", dijo Piña.

"A veces, para visitarle, tenía que esperar cuatro horas con la niña y,
cuando entrábamos en el cuartito, en el mejor de los casos estaba
dormida, sino gritando por el cansancio", recordó su esposa.

A pesar de lo sufrido, Piña, hijo de un militante del Partido Comunista
que nunca renegó de él por ser un opositor, aseguró "no guardar rencor"
al régimen.

"Lo único que quiero es que un día las cosas cambien en Cuba", dijo el
disidente.

http://www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1278-yo-tambien-me-he-sentido-presa-y-perseguida-dice-la-esposa-del-disidente-horac

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