Torture in Cuba
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Polémico ex coronel del MININT está con familiares en Pensilvania
Publicado el Martes, 23 Julio 2013 14:01
Por Miguel Fernández-Díaz

El coronel retirado del Ministerio del Interior (MININT) Crescencio
Marino Rivero, acusado por supuestos abusos en las cárceles cubanas, se
encuentra viviendo en el estado de Pensilvania junto a la familia de su
cuñado desde que regresó hace meses de la isla.

La noticia fue confirmada por fuentes allegadas a Rivero y es conocida
por sus amigos en Cuba, pero la prensa de Miami vino a enterarse hace 10
dias de que “había regresado a alguna parte de los Estados Unidos”,
citando fuente anónima “con información directa”. Tanto fue el alboroto
que el diario El Nuevo Herald dejó pasar la noticia de la visita a Miami
de dos funcionarios consulares cubanos, con variada agenda, y todavía
sus lectores siguien sin enterarse.

La nota de El Nuevo Herald propició la segunda temporada del culebrón
“El caso del coronel Marino” que contó el jueves 11 con la presencia en
AméricaTeVe (grabado) y Mega TV (en vivo) del disidente y sicólogo
Guillermo Fariñas, quien al vestir la misma camisa daba divertida
impresión de ubicuidad.

Hasta el momento nadie había aprovechado la gira de Fariñas por Miami
para abundar en el caso, que afloró el 27 de octubre del 2012 con el
artículo “Afirman que represor cubano vive en el sur de la Florida” (El
Nuevo Herald), y tuvo a Fariñas por teléfono como testigo excepcional de
“la esencia criminal de este represor”.

Miami se pone difícil

Marino Rivero, de 71 años, y su esposa Juana Ferrer, también ex oficial
del MININT, se asentaron en Miami junto a su hija, en el 2010. El
matrimonio estaba viviendo en un modesto apartamento del suroeste de
Miami en el momento en que se destapó el escándalo.

La primera temporada del caso Rivero incluyó episodios como el contacto
de abogados cubanoamericanos con la fiscalía federal, la carta de los
congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart a secretarios de la
administración Obama e incluso la réplica del coronel del caso, a quien
el disidente Jorge Luis Artiles detectaría en Santa Clara a fines de
noviembre del 2012. La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)
abrió un expediente para indagar en torno al proceso migratorio de
Rivero y su esposa, aunque aún no se han revelado conclusiones sobre el
caso.

Rivero habría explicado su retorno “porque estaba muy difícil la
situación en Miami”, pero acotó tener planeado volver a Estados Unidos
al cabo de algún tiempo (El Nuevo Herald, 1ro de diciembre de 2012).

Así lo hizo y su caso parece confirmar que, así en la paz como en la
guerra, el castrismo sigue ganando. Hace medio siglo salían desde
territorio estadounidense comandos a infiltrarse en Cuba. Hoy en día
salen de Cuba no sólo disidentes a dar giras internacionales, sino
también oficiales retirados del MININT y las FAR, quienes al amparo del
“ajuste cubano” vienen de visita y emprenden la transición pacífica, en
un año y un día, a la residencia permanente, que da acceso inmediato a
pasar mejor la jubilación con fondos federales de seguridad social.

La verdad de las mentiras

Según El Nuevo Herald, Marino Rivero “ha sido identificado como jefe
provincial de los reformatorios y programas de reeducación de jóvenes en
la década de 1980, antes que se le promoviera a jefe de todo el sistema
de prisiones de Villa Clara”. En su carta de réplica, Marino Rivero
aseveró que “hasta febrero de 1996 fui jefe [director] del Departamento
Jurídico del MININT [y] nunca fui jefe de prisión alguna”, un dato que
confirman numerosas fuentes en Cuba.

El coronel aseguró también que se había jubilado en la fecha precitada.
Sin embargo, Fariñas dice que en 1998 Rivero “entró, como jefe de
cárceles y prisiones, [a la sala penal del hospital Celestino Hernández,
en Santa Clara] para que dejara la huelga [de hambre], pero entonces
empezamos a discutir [y] me arrancó las dos agujas [intravenosas] de un
tirón. Simplemente me las arrancó [y] gritó que los opositores no
necesitaban sueros. Necesitaban que los mataran” (El Nuevo Herald, 27 de
octubre de 2012).

Para llevar por tortura al coronel Marino Rivero ante los tribunales
habría que agarrarse del Estatuto de Reclamación por Agravios contra
Extranjeros y el precedente judicial Filártiga v. Peña-Irala, 630 F.2d
876 (2d Cir. 1980). Ningún fiscal lo hará mientras las acusaciones vayan
de que “me dio con un palo y me metió a una celda”, pasando por “me dijo
que los disidentes queríamos caer presos para recibir mejor tratamiento
médico y que él no aprobaba eso”, hasta que “estuvo en mi casa
amenazándonos [y] por eso nosotros pensamos que fue Rivero quien ordenó
una agresión que sufrió mi hija cuando estaba embarazada”.

A lo sumo, las autoridades de Estados Unidos procederían contra el
coronel Marino Rivero no por represor, sino por mentiroso en algún
trámite migratorio, por no haber declarado su pertenencia al MININT, en
irónico recurvar, mutatis mutandi, del caso de Luis Posada Carriles,
juzgado por mentir a las autoridades migratorias en el 2005.

Source: “Polémico ex coronel del MININT está con familiares en
Pensilvania” –
http://cafefuerte.com/miami/noticias-de-miami/politica/3024-polemico-ex-coronel-del-minint-esta-con-familiares-en-pensilvania

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