Torture in Cuba
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“Fidel Castro es un capitalista de yates, jamón de pata negra y whisky
de 12 años”
Ángel Martínez 21/10/2014 (20:34) 34

Nadie podría conocer mejor los secretos de un líder político que su
guardaespaldas personal. Sobre todo si se trata de una figura tan
hermética como Fidel Castro. Durante casi dos décadas, el teniente
coronel Juan Reinaldo Sánchez consagró su vida a la protección del
Comandante, al “semidiós”. Cuando, desengañado, anunció su retirada,
Sánchez fue recompensado con la cárcel y la tortura. La prisión le
regaló la idea de desnudar al verdadero Fidel como nadie lo ha hecho:
desde el interior, revelando sus secretos más íntimos. La vida oculta de
Fidel Castro (ed. Península), escrito desde Miami, donde Sánchez logró
huir en 2008 tras once intentos infructuosos, rebate todo lo que
creíamos saber sobre el Líder Máximo de la revolución cubana.

Pregunta: Usted fue guardaespaldas personal de Castro durante 17 años,
¿cómo lograba el servicio de seguridad cubano contrarrestar a un enemigo
tan potente como la CIA?

Respuesta: En realidad, la única dirección que el Ministerio del
Interior cubano no copió de los rusos fue la seguridad personal. Copió
el sistema de Inteligencia, el (diseño) del Ejército, pero no la
seguridad personal. ¿Por qué? No había ningún dirigente soviético que
tuviese los hábitos de Fidel. Un dirigente de la URSS avisaba cuando se
disponía a visitar una fábrica. Lo anunciaba con días de antelación para
que todo estuviese preparado. Fidel no. Por ejemplo, si Fidel iba en
coche y veía a unos chiquillos jugando al béisbol junto a la carretera,
ordenaba detener su vehículo y se bajaba a jugar con ellos.

Fidel vive como un capitalista. No creo que haya muchos presidentes en
el mundo que tengan a su disposición cuatro yates, dos barcos de pesca o
una isla para cazar y pescar
Nosotros copiábamos a los cuerpos de seguridad más importantes del
mundo, y me refiero al francés, al Mossad, a la CIA… A través de la
Inteligencia analizábamos los diferentes atentados que ocurrían en el
mundo, los distintos tipos de armamento que iban surgiendo. Así fuimos
estableciendo los diferentes anillos de seguridad. Y algo que motivó que
fuéramos eficientes fue la naturaleza de país pobre de Cuba. La
seguridad de Fidel era ilimitada en recursos, pero el país no lo era. No
teníamos simuladores para que los agentes entrenasen, ni un sistema de
comunicaciones tan sofisticado para que no fueran captadas. ¿Qué
hicimos? Un sistema de señales de luces, por ejemplo. La falta de
recursos nos hizo ser eficientes.

P.: ¿Es Fidel un hombre fiel a los ideales de la revolución comunista?
Lo cierto es que basta un solo capítulo de su libro para darse cuenta de
que tras su fachada de respeto a la ortodoxia del comunismo se esconde
otra vida…

R.: Hay dos discursos. Hay una cara pública, un discurso de austeridad,
de sacrificio. Pero su vida privada es una vida de lujos, de jamones de
pata negra, de whisky Chivas de 12 años…

Hace unas semanas, Fidel envió a 165 médicos cubanos a combatir el ébola
en Sierra Leona. Pero no mandó a su hijo, que es doctor. Al igual que
mandó a miles de cubanos a Angola para que sacrificaran sus vidas. Él,
que siempre dijo que un revolucionario debe predicar con el ejemplo,
nunca mandó a sus hijos (a luchar).

Fidel vive como un capitalista. Dudo de que haya presidentes en el mundo
que tengan a su disposición cuatro yates de paseo (Aquarama I y II y
Pionera I y II), dos barcos de pesca (Purrial de Vicana I y II) y cien
personas dedicadas a mantener y dar seguridad a esos equipos. O una
isla, como tiene en Cayo Piedra, solo para él, un lugar que todavía
utiliza para cazar y pescar. El lugar donde vive en la actualidad, el
(llamado) Punto Cero, es un complejo de cuatro residencias con
helipuerto, piscina climatizada, ganadería… todo pagado con fondos del
Ministerio del Interior.

P.: Y, por supuesto, el cubano de la calle no sabe nada de esto… ¿Ni
siquiera corren rumores?

R.: El cubano de la calle conoce el discurso público de Fidel. La
propaganda tiene mucho que ver en ello. Además, los libros que se han
escrito sobre él, todos biografías autorizadas, han auspiciado este mito
de la austeridad. Con este libro queremos dar otra óptica de Fidel,
contada por una persona que vio y escuchó esta vida privada.
P.: ¿Cómo es Fidel?

R.: Obstinado. Logra lo que quiere a cualquier coste. No le gusta perder
en nada. Es una persona oportunista: si no tiene la oportunidad de hacer
algo, la crea. Y es un gran manipulador, no sólo ha manipulado a
personas del mundo de la cultura o la ciencia, sino también a
presidentes. Tiene el don de convencer, saber tocar en cada punto clave
de cada persona, hacer converger sus intereses y los de su interlocutor.

En 1990, cuando se derrumbó el bloque socialista, la revolución cubana
tembló. Fidel influyó sobre distintas personalidades para crear el Foro
de Sao Paulo bajo el argumento de que América Latina había sido saqueada
desde hacía siglos y debía unirse. Cuba era la más interesada en crear
un bloque regional porque estaba herida de muerte. En 1991, en la I
Cumbre Iberoamericana en Guadalajara se tocó el tema. Pero cuando
estaban en esto llegó (Hugo) Chávez y salvó la revolución desde Venezuela.

P.: En un momento de su vida, usted consideraba a Castro un “semidiós”,
hasta el punto de que deseaba entregar su vida por él. ¿Qué le hizo
cambiar de parecer? ¿Cuál fue el punto de inflexión? Imagino que sería
un proceso gradual…

R.: No, no fue un proceso largo. Lo que me desilusionó fue un solo
momento. Yo era una persona para la que Fidel era lo más grande que
había en el mundo. No sólo estaba dispuesto, deseaba dar la vida por
Fidel si se producía un ataque. Pero en 1989, cuando escuché que estaba
dirigiendo el tráfico de droga en Cuba, toda mi fidelidad se derrumbó.
Fue la decepción más grande que pude tener. Me sentí engañado, porque
Fidel juraba que no, que (las acusaciones) eran ataques imperialistas.
Pero yo mismo había oído al propio Fidel autorizar la entrada de un
narcotraficante en Cuba.

En esa época no podía plantear mi separación de Fidel, porque aún no
tenía los años de servicio (para pedir la jubilación). En 1994 mi hija y
mi hermano salieron de Cuba y me dijeron que eso podría empañar la
imagen de Fidel. Así que me ofrecieron 15 días de vacaciones para que
eligiera mi destino. Y regresé con mi carta de jubilación. Fue entonces
cuando dos tenientes coroneles aparecieron en mi casa y me apresaron.

Todas las torturas a las que me sometieron en prisión fueron para
infundir miedo, para que no contase nada de lo que sabía. Pero lograron
el efecto contrario. Cuando salí en libertad empezaron a seguirme, a
controlarme, pero no registraron mi casa (donde guardaba documentos y
fotografías). En el 98/99 empecé a crear un sistema de señas y
contraseñas para salir de Cuba. Por eso me demoré tanto, fueron
necesarios once intentos para salir (del país).

P.: Usted menciona en su libro a los “terroristas vascos” que desfilaban
por La Habana. ¿Cuál era su relación con Fidel? ¿Qué buscaban? ¿Qué
trato recibían?

R.: Cuando Felipe González viajó a Cuba, Fidel le planteó la posibilidad
de tener a unos terroristas vascos en el país. Felipe aceptó y le dijo
una cantidad, pero exigió un control completo sobre ellos. Por supuesto,
Fidel no cumplió su palabra, pasaban muchos más por Cuba en tránsito que
los que habían pactado. Los que se quedaban en Cuba creaban armamento
para las guerrillas de América Latina.

Nunca vi ni supe que los vascos estuvieran entrenando a terroristas
latinoamericanos en Cuba, pero sí a sus instructores. Eran utilizados
como emisarios de Fidel, como transmisores de información. También
crearon algunas empresas para sufragar al movimiento en el País Vasco.
Empezaron por una que fabricaba calderas, otra de exportación de
marisco… Fidel los veía, los recibía en palacio y les dio toda la
protección que se les podía dar. Todavía hoy quedan algunos, cuyas
familias ya son cubanas, dedicados a sus negocios y bajo la protección
del Gobierno cubano.

P.: ¿Recuerda alguna anécdota especial de los viajes de Fidel al
extranjero? ¿Algún intento de atentado que destaque sobre el resto?

R.: Cuando nos visitaban presidentes no había problemas: en Cuba hay muy
pocas personas que puedan tener un arma de fuego, y están identificadas.
Las fronteras están bien controladas y el sistema en torno a Fidel no es
hermético, porque eso es imposible, pero sí muy cerrado. El problema era
cuando salíamos de Cuba, porque no teníamos información, dependíamos de
la que nos suministraban. Las salidas eran el talón de Aquiles de Fidel,
una gran parte de los atentados que le planificaron se produjeron fuera
de Cuba. Sólo al principio de la revolución se dieron algunos dentro del
país.

Recuerdo cuando fuimos a Caracas a la segunda toma de posesión de Carlos
Andrés Pérez. Habíamos previsto que, desde las montañas cercanas al
aeropuerto, alguien podía disparar un misil contra el avión. Hay un
aspecto de la seguridad que es prever más que repeler una agresión. Y
habíamos acertado, el plan existía. Así que tomamos tres aviones iguales
que irían por el mismo corredor aéreo.

Años después, conocí en Miami a alguien que estuvo inmiscuido en el
atentado (la operación se abortó cuando sus organizadores se dieron
cuenta de que había tres aviones), un hombre que participó en muchas
intentonas. Contactó conmigo en 2008 y me dijo que quería conocerme.
Frente a frente, le dije: “Me alegro de que no disparases aquel
lanzacohetes”. “¿Por qué lo dices?”, me contestó. “Porque habías
necesitado tres cohetes, porque en ese avión iba mucha gente, y porque
en el avión de Fidel iba yo” (responde Sánchez entre risas).

La cifra de 600 atentados planificados contra Fidel es exagerada, no es
real. No sólo necesitas los medios, como el veneno o el fusil, también
necesitas que el hombre y su objetivo estén en lugar adecuado. No había
posibilidades, por eso digo planificados. No hubo más de 100 atentados
que tuvieran una posibilidad real.

P.: ¿Cuál es el secreto más íntimo de Fidel?

R.: Su secreto más íntimo es precisamente su vida privada. Porque su
vida privada derrumba el mito, destruye el personaje, el mito de la
austeridad, del sacrificio, que Fidel no cumple.

Source: Fidel Castro es un capitalista de yates, jamón de pata negra y
whisky de 12 años – Noticias de Mundo –
http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-10-21/fidel-castro-es-un-capitalista-de-yates-jamon-de-pata-negra-y-whisky-de-12-anos_402063/

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