Torture in Cuba
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Motonetas, precios, pelo suelto y carretera
Una ‘criatura’ puebla las carreteras de Santa Clara
miércoles, septiembre 9, 2015 | José Luis León Pérez

SANTA CLARA, Cuba.- En los últimos tiempos el transporte en Santa Clara
ha recibido una bocanada de aire fresco con la puesta en servicio de los
ómnibus Diana. Sin embargo, una simple visita a las paradas entre las
7:30 a.m. y las 4:30 p.m. constata que la demanda es aún alta. El
gobierno local todavía no crea las condiciones para asumir, en su
totalidad, la transportación de pasajeros.

Por ello, la vía no estatal constituye una válvula de escape. A raíz de
este fenómeno, una nueva ‘criatura’ comenzó a poblar las carreteras de
esta ciudad. Se pueden ver en cualquier parte transportando pasajeros a
diario, hasta altas horas de la noche.

Las “motonetas” llegaron como una suerte de salvación para aliviar la
difícil situación del transporte en la capital de Villa Clara. “Han
contribuido al apoyo de rutas complicadas y afligidas desde su entrada
al gremio”, acotó Rogelio Blanco, funcionario en la Dirección Provincial
de Transporte en Villa Clara.

Tanto es así, que con la apertura al trabajo por cuenta propia, los
santaclareños han visto aumentar el número de motonetas en circulación
hasta 133 (36 más que en igual período del año anterior), según datos
estadísticos de la Dirección Provincial del Transporte del territorio.

El reconvertir motos superiores a los 175 centímetros cúbicos en
motonetas fue aprobado a mediados del mes de mayo de 2013.

La motoneta

Producto de un amorío entre una fría motocicleta soviética y un vehículo
de carga cubano desconocido, probablemente mestizo, la motoneta es la
mejor y en muchas ocasiones la única alternativa para el que no pudo
subirse al ómnibus.

Criatura mitológica, una suerte de minotauro. El torso de motor: Ural,
Minsk, MZ, turbina para regadío de agua… El resto de la fisonomía se
muestra en un abanico de formas, pero todas cuentan con una
característica común: un tráiler con dos filas de asientos.

“La mayoría carga hasta ocho pasajeros, aunque existen de hasta doce o
algunos más modestos, pobres, que solo soportan seis personas”, comentó
Alfredo Hernández, chofer y mecánico de motonetas en el Reparto
Caracatey, Santa Clara.

Los precios

El precio es fijo: cinco pesos por viaje, independientemente del
trayecto. No existen regateos, favores, créditos y demás mediaciones.

En la noche, sin embargo, ese precio varía. Puede aumentar tres pesos en
un viaje entre el Hospital Materno y el Parque Vidal. O el doble, 10
pesos, en el trayecto desde Parque Vidal al Reparto José Martí.

De todas formas, muchos recomiendan que “si se encuentra un coche o una
motoneta trabajando luego de las 10:00 p.m., no lo deje escapar, pues
después no queda más remedio que el alquiler del vehículo”. Así explicó
Rafael Espinosa, de 56 años de edad.

Esta alternativa ?reservada para unos cuantos mortales o para
situaciones familiares extremas? pone en evidencia cuán urgente resulta
la reorganización de piqueras, precios, rutas y horarios en este sector
del transporte.

No obstante, en tiempos de oferta y demanda todo es posible. La
Resolución 368 del Ministerio del Transporte del 2011, así lo establece.
Por lo tanto, desde el punto de vista jurídico no existe violación.

Los dueños de estas motonetas, en cambio, esgrimen que todo se encarece
pues deben pagar por el costoso combustible, las piezas de repuesto y
otros insumos imprescindibles para mantenerse en servicio. “El gobierno
no nos da ni facilita nada”, argumenta William Hernández, joven de 32
años y chofer.

Sobre la procedencia de las piezas y otras provisiones necesarias para
el buen funcionamiento, la fuente dice: “La mayoría proviene del mercado
negro y esto lo saben todas las autoridades. Debería pensarse en una
alternativa viable para nosotros y así aliviar al pueblo que es el más
perjudicado al final”.

El motonetero

No importa si el pasajero es sociólogo, ingeniero o veterinario, sobre
las tres ruedas manda el que lleva las riendas de la criatura: el chofer
o “motonetero”.

Riñonera asfixiando la cintura, el casco apachurrado contra el cráneo,
gafas intransigentes, camisa enguatada. “La mayoría son relativamente
jóvenes, aunque siempre aparece alguno más adulto, veterano de mil
piqueras”, refirió Cristina Alonso, profesora de la Universidad Central
de La Villas (UCLV), con tono sarcástico.

“Son los amos de la vía”, dicen algunos. “Aventajan por mayoría a los
antiguos zares del camino, los choferes de las guaguas”, los califican
otros.

Al increpar por el precio del pasaje, sin mucha demora el motonetero
remite la pregunta al verdadero amo de la “bestia”: un ente superior en
la cadena de cobro que espera en su casa, sin apremio alguno, el monto
diario de un alquiler que él considera justo.

“Tengo que dar al dueño de esta motoneta 500 pesos diario. Ese el
acuerdo de casi todos los propietarios con sus choferes. Pienso que es
justo porque no tenemos que invertir nada y ganamos 200 pesos diarios
aproximadamente. ¿En qué otro trabajo podría ganar eso?”, comenta
satisfecho Alexis Casanova, chofer de la motoneta con matrícula P 72378.

El viaje

“Me gustaría conocer al que fijó el costo del viaje, que más que un
viaje es un castigo”, dice Oscar Reyes, ciudadano de 52 años. “Repare
por un momento en el espantoso y constante bramido del motor o en lo
reducido del espacio”, convida.

La gente va como en penitencia: las rodillas dobladas, los codos sobre
los muslos, el mentón rígido entre las manos abiertas, el viento
golpeando las caras. Pareciera que meditasen, pero hasta un monje
tibetano sería incapaz de conciliar la paz mental a bordo de una motoneta.

Un bache, una curva emprendida a toda velocidad o alguna de las variadas
paradas del chofer en el camino ?un café, una conversación con un colega
o una reparación momentánea?, se encargarán de perturbar el viaje.
“Habría que pagarle a uno para semejante tortura”, exclama un pasajero
de la ruta Buen Viaje-Universidad, mientras los otros apoyan.

Pese a ello, muchos defienden al vehículo al alegar que “ha resuelto
tremendo problema”. Pero lo cierto es que las paradas no se vacían y las
billeteras adelgazan con los días. Sin embargo, este sui géneris
artefacto aventaja al transporte estatal por no tener horarios y ser
rápido, y porque no hay calor y siempre se viaja ‘sentado’.

Source: Motonetas, precios, pelo suelto y carretera | Cubanet –
https://www.cubanet.org/actualidad-destacados/motonetas-precios-pelo-suelto-y-carretera/

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