Torture in Cuba
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“El embargo es un cuento: Cuba puede comerciar con más de 170 países”
Por: Claudia Peiró cpeiro@infobae.com

El escritor y opositor cubano Armando Valladares, que pasó 22 años en la
cárcel por criticar la adhesión de Fidel al comunismo, cree que nada
cambiará en la isla hasta que no muera uno de los hermanos Castro

Los fusilamientos ordenados por el Che, la farsa del embargo, los
fracasos del régimen, su carácter dictatorial, la mentira de la
apertura… Valladares no tiene prurito en desmontar los inoxidables
mitos que la corrección política o la moda han alimentado por años en
torno a la Revolución Cubana.

Arrestado a los 21 años por la policía política de Castro y catalogado
como “enemigo potencial de la Revolución”, Armando Valladares pasó más
de dos décadas –toda una vida- en las cárceles cubanas y sólo fue
liberado por la presión internacional de asociaciones y gobiernos que lo
consideraron un prisionero de conciencia y abogaron por su libertad.

Valladares cree que la “apertura” del régimen es nada más que una
estrategia promovida por las urgencias económicas y que sólo la
desaparición de Fidel o Raúl Castro abrirán la vía a un cambio, que no
descarta pueda ser violento debido a la lucha por la hegemonía entre los
diferentes círculos de poder del régimen, hoy contenidos por la
autoridad del líder y de su hermano.

En esta entrevista con Infobae, realizada en ocasión de la visita de
Valladares a Argentina -para asistir a la Feria del Libro-, el autor de
Contra Toda Esperanza: 22 Años en el Gulag de las Américas cuenta su
historia y analiza el presente de Cuba y sus perspectivas futuras.

—¿En qué circunstancias fue detenido usted?

—Yo era un funcionario del gobierno revolucionario. Como la mayoría de
los cubanos, creí en aquel Fidel Castro que hablaba de justicia, de
respeto a la dignidad del ser humano, de honradez administrativa, de
todas aquellas cosas que los cubanos estaban deseosos de que ocurrieran.
Pero muy pronto me di cuenta de que Castro estaba sencillamente
sustituyendo la dictadura de Batista por su propia dictadura. Y un día
se aparecieron en mi mesa de trabajo en el Ministerio de Comunicaciones,
con un letrero que decía: “Si Fidel es comunista, que me pongan en la
lista, que estoy de acuerdo con él”. Cuando vi eso, les dije a los
milicianos: “No, no me pongan ese letrero en mi mesa”. Me preguntaron:
“¿Tú no estás de acuerdo con Fidel?”. Mi respuesta fue: “Si es
comunista, no”. Eso fue suficiente para que me calificaran como enemigo
potencial de la Revolución.

“ME CALIFICARON COMO ENEMIGO POTENCIAL DE LA REVOLUCIÓN”

—¿En qué año sucedió eso?

—Estamos hablando de finales del año 60, cuando todavía Castro no
admitía que era comunista, cuando decía que estaba en contra del
comunismo. En Estados Unidos, en el famoso programa Meet the Press,
calificó al comunismo de “dictadura científica”. Una mañana se apareció
la policía política en mi casa. No encontraron nada que me pudiera
comprometer, ni armas, ni explosivos, ni documentos, ni proclamas, nada.
Nadie me acusaba, y sin embargo me llevaron a la sede de la Policía
Política. El oficial investigador me dijo: “No tenemos ninguna prueba en
tu contra, no te acusa nadie, sin embargo estamos convencidos de que
eres un enemigo potencial de la Revolución”. Era el mismo argumento del
Che Guevara cuando era presidente de los tribunales revolucionarios en
la cabaña, cuando decía textualmente que no era necesaria ninguna prueba
y que había que actuar por convicción. Y les exigía a sus fiscales que
fueran muy rápidos en las condenas, porque las pruebas eran “una
debilidad del burgués capitalista”. Si había que fusilar, no era
necesario considerar culpable a una persona, sino considerar si hacía
falta fusilarla y hacerlo.

—¿Eran tribunales pre-existentes o eran tribunales ad hoc?

—Se constituyeron después de la Revolución y el Che Guevara estuvo al
frente. Él fusiló a 630 y pico de militares en los primeros cinco meses
cuando estuvo al frente de esos Tribunales. Y jamás perdonó una sola de
esas vidas en la instancia de apelación. Hubo 79 apelaciones y las 79
fueron rechazadas personalmente por él.

—¿Qué edad tenía usted cuando fue arrestado?

—Tenía 21 años de edad.

—¿Había cometido algún acto violento, había participado de alguna
conspiración?

—Absolutamente nada. Yo estuve preso por el delito de opinión. Yo alegué
que si no tenían pruebas por qué me iban a condenar. “Porque tú
estudiaste en un colegio católico”. Y mi respuesta fue: “Fidel Castro
también”. Entonces muy airado el oficial replicó: “Fidel es un
revolucionario y tú eres un contrarrevolucionario”. En menos de una
semana me llamaron a tribunales y me condenaron a 30 años de cárcel.

—De los cuales usted cumplió solo 22 años, aunque parece increíble decir
“sólo”…

—Cumplí 22 años porque mi esposa logró una campaña internacional que
culminó con un pedido personal del presidente francés François
Mitterrand y así fue como logré salir en libertad en octubre de 1982.

“YO TENÍA QUE FIRMAR UN DOCUMENTO ADMITIENDO QUE TODA MI VIDA ANTERIOR
HABÍA SIDO UN ERROR Y PIDIENDO INGRESAR EN LA NUEVA SOCIEDAD COMUNISTA”

—¿Cómo fueron esos años?

—Se hace difícil contar en una entrevista veintidós años de cárcel.
Puedo decir lo que dice Amnistía Internacional, porque fui el primero
que adoptó Amnistía como prisionero de conciencia: el trato a los
prisioneros en las cárceles cubanas, como en todas las dictaduras -y no
hay dictadura buena, ni de derecha, ni de izquierda, todas son
repudiables-, fue cruel, inhumano, degradante, con negación de
asistencia médica y de visita y confinamiento solitario. Yo estuve ocho
años en una celda oscura con la ventana y la puerta tapiadas, y las
golpizas y las torturas, porque en las cárceles cubanas hay una
constante presión para obligar al prisionero a aceptar la rehabilitación
política.

—¿Qué significaba eso exactamente?

—Que yo tenía que firmar un documento admitiendo que toda mi vida
anterior había sido un error, que todos los valores en los que yo creía
eran falsos, que Dios no existía, que Dios era una idea oscurantista del
pasado, y pedir que por favor la Revolución me diera la oportunidad de
ingresar en la nueva sociedad comunista para ser un hombre nuevo. Si yo
firmaba, inmediatamente cesaban el confinamiento solitario, los golpes,
las incomunicaciones, y me iba a los planes de rehabilitación. Para mí,
eso hubiera significado un suicidio espiritual porque hubiera tenido que
renegar de los valores que me definían como persona.

—¿Cuántos presos políticos estima usted que hubo en aquellos años?

—Cuando Fidel Castro a principios de los 70 admitió que había unos 25
mil prisioneros –el gobierno de Cuba no acepta la categoría de presos
políticos, dice presos contrarrevolucionarios-, en realidad en ese
momento había 82 mil presos políticos en más de 200 cárceles a todo lo
largo de la isla.

—El régimen y quienes lo apoyan aseguran que los presos y los opositores
en general son agentes de la CIA. ¿Qué responde a eso?

—Siempre la dictadura ha calificado a los presos políticos como agentes
de la CIA, o como gente corrupta, pero eso es normal. Lo que resulta
indignante es que monseñor Jaime Ortega Alamino [N.de la E: arzobispo
saliente de La Habana] haya dicho en la universidad de Harvard que no
había presos políticos en Cuba y que los disidentes eran todos
delincuentes de la peor categoría. Eso sí es doloroso porque lo está
diciendo el más alto representante de la iglesia en Cuba. Pero los que
estamos en esta lucha sabemos que el cardenal Ortega ha sido siempre un
colaborador de la policía política de Cuba.

“HASTA LA TINTA DEL GRANMA, SE LA VENDE ESTADOS UNIDOS”

—¿A qué se debe la situación socioeconómica ruinosa de Cuba?

—Al sistema. Es lo mismo que está pasando en Venezuela o que pasaba en
los países detrás de la Cortina de Hierro; el comunismo no es capaz de
producir lo que necesita la población. El embargo es un cuento, porque
Cuba puede comerciar con más de 170 países en todo el mundo. ¿Qué puede
necesitar Cuba que no le pueda vender por ejemplo Argentina, México,
Europa, Japón, Alemania, Suecia…? ¿Una aspirina? No es un secreto
militar norteamericano; sin embargo no hay aspirinas en Cuba. El hilo
para suturar heridas no es un producto exclusivo de Estados Unidos, ni
los alimentos. Todo eso es sencillamente una manera de justificar el
fracaso del sistema. Hace cuatro años el primer socio comercial de Cuba
eran los Estados Unidos. Hubo un año en que llegamos a venderle por
cerca de 4 mil millones de dólares. Ganado en pie, carne congelada,
manzanas, madera de pino y hasta la tinta con la que se imprime el
órgano oficial del Partido Comunista, el Granma, va de Estados Unidos.
Lo que ocurre es que las compras en Estados Unidos las tienen que pagar
cash y lo que quiere el régimen es el crédito, es no tener que pagar,
porque Cuba nunca ha pagado sus deudas. A Argentina le debe cientos de
millones de dólares que no va a pagar nunca. Es todo un cuento porque
como dije Cuba puede comprar lo que necesita en el resto del mundo.

—El castrismo culpa de todo a Washington, pero no habla de Moscú, pese a
que Cuba fue durante años una colonia soviética. ¿Cómo se explica?

—Es que hay un doble estándar para juzgar a estas dictaduras de la
izquierda y es indignante ver que la misma gente que se rasgaba las
vestiduras denunciando la dictadura de Pinochet o de Batista, las
dictaduras de la derecha, cuando se trata de Cuba, pues o lo justifican
o dicen que no es cierto, y ese doble estándar es lo que ha causado que
Cuba tenga más de medio siglo de dictadura.

“NO VA A PASAR NADA, PORQUE CUBA NO VA A CAMBIAR. TODO ES UN POCO MÁS DE
TURISTAS Y NADA MÁS”

—¿Cómo evalúa el deshielo diplomático entre Estados Unidos y Cuba?

—Le han dado una oportunidad pero Cuba lo ha dicho terminantemente: no
van a cambiar ni un ápice en nada. Entonces todas esas cosas que ha
prometido Obama no se pueden llevar a cabo, porque Cuba no está
dispuesta a ninguna apertura. Por ejemplo, el presidente norteamericano
dijo que había autorizado a compañías a que invirtieran en Cuba pero
ninguna ha invertido ni puede hacerlo porque no existen las estructuras
legales para invertir con garantía. Nadie va a poner su dinero si no
tiene garantía de recuperarlo, porque sabemos lo que hace Cuba, lo ha
hecho con los españoles, con los canadienses: cuando los negocios son
muy prósperos y dan mucha cantidad de dinero, sencillamente se los
quitan. Y cuando reclaman, los mandan a la casa acusados de que han
estado sobornando a funcionarios. No va a pasar nada, porque Cuba no va
a cambiar. Todo es un poco más de turistas y nada más.

—¿Por qué cree que le resulta posible al régimen perpetuarse?

—Yo digo siempre que si la dictadura de Fidel Castro se hubiera
establecido en Asia o en África, hace años hubiera desaparecido como un
Bokassa cualquiera. El éxito de la permanencia de su dictadura es porque
está a 90 millas de los Estados Unidos, porque el 99,99 por ciento del
mundo odia a los Estados Unidos de Norteamérica. Y ese odio se ha
canalizado en el apoyo a la dictadura de Castro. Ese ha sido su éxito.
Cuando esperábamos el abrazo solidario de nuestros hermanos
latinoamericanos hemos visto con estupor que ese abrazo se lo daban al
verdugo del pueblo de Cuba. Tienen derecho de culpar a los Estados
Unidos de ser responsables de todos los males, de Río Grande a la
Patagonia, pero además de eso se puede admitir que en Cuba hay una
dictadura, que no hay libertad, que se tortura, porque no son
excluyentes los dos criterios. Odiar a Estados Unidos con toda la fuerza
no impide decir que en Cuba hay una dictadura.

—Cuba siempre tuvo algún valedor externo: Rusia, la UE en parte en un
momento, ahora Venezuela. Por eso la crisis venezolana complica al
régimen. ¿Cree que los Castro podrán seguir controlando la transición?

—El acercamiento a Estados Unidos está en esa línea. En cualquier
momento se les acaba el suministro de Venezuela. Si eso ocurre antes de
que el actual presidente norteamericano deje el poder, Estados Unidos va
a venderle petróleo a Cuba. Por eso han hecho este tipo de concesiones,
de recibir a Obama en Cuba y todo eso.

“LA MUERTE DE CUALQUIERA DE LOS DOS CASTRO PUEDE PRODUCIR UN CAMBIO
VIOLENTO EN CUBA”

—Su visión del futuro de Cuba parece más bien negativa. ¿O tiene esperanza?

—Bueno, yo creo que es necesaria la muerte de Fidel Castro, o más bien
de Raúl, porque Fidel ya está que no sabe lo que dice. La muerte de
cualquiera de los dos puede producir un cambio violento en Cuba. Pero
tiene que desaparecer uno de los dos. Y va a ocurrir. Este año, el que
viene, dentro de cinco. Y ese es el único factor, o el último, que yo
creo que puede producir un cambio drástico de la situación cubana.
Porque no hay nadie que llene el vacío de poder, aún en las condiciones
que está, que va a dejar Fidel Castro. El único que inspira ese terror
en Cuba es Fidel aunque esté agonizando en estado de coma, como pasó con
Stalin, y Raúl Castro está allí sencillamente porque su guardaespaldas,
que es su hermano, está vivo.

—Cuando dice cambio violento, ¿se refiere a drástico o al derramamiento
de sangre?

—Puede haber un enfrentamiento interno. Carlos Rafael Rodríguez decía
que en Cuba había cuatro o cinco gobiernos. Estaba el mismo grupo de él,
que era la gente vieja del partido, el grupo de Raúl Castro, el grupo de
Sergio del Valle, pero de todos ellos el domador con el látigo era
Fidel. El día que el domador desaparezca, cada grupo va a tratar de
controlar el poder. No tienen suficiente fuerza para contener al resto,
que quiere lo mismo, y es muy posible que se maten entre ellos. Tienen
tendencias diferentes, pensamientos diferentes, y puede que haya
derramamiento de sangre. Si esto se resuelve entre ellos, fabuloso, pero
si esa lucha trasciende a la población puede haber miles de muertos
porque en Cuba todo el mundo sabe manejar un fusil ametralladora.

Source: El embargo es un cuento: Cuba puede comerciar con más de 170
países – Infobae –
www.infobae.com/2016/05/01/1808202-el-embargo-es-un-cuento-cuba-puede-comerciar-mas-170-paises

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